Mary Johnson

El Vaticano acaba de terminar una exhaus-tiva investigación de tres años, para tratar uno de sus problemas más graves: “las mujeres estado-unidenses religiosas apostólicas”, comúnmente conocidas como monjas. Casi 400 institu-ciones religiosas a través de los EE.UU. fueron estudiadas como parte de esta “visita apos-tólica”, y un informe final confidencial sobre las actividades de las monjas se presentó en el Vaticano en diciembre. ¿Por qué investigar las monjas? Porque, dijeron funcionarios del Vaticano, estaban preocupados por el bien-estar de las hermanas.

Pero deberian matizar: lo que les preocupa son las hermanas liberales, las progresistas, las indepen-dientes e intelectuales. Y curiosamente, este tipo de monjas son las que abundan en América, y no las conservadoras obedientes que representan menos de una décima parte de las cerca  de 50.000 monjas en los EE.UU. Las conservadoras estan representadas por el Council of Major Superiors of Women Religious, y las liberales por el Leadership Conference of Women Religious.

Para Roma, estas monjas liberales son las voces de la disidencia peligrosa: el cardenal Franc Rodé, quien inició la nueva investigación de las hermanas estadounidenses, declaró a Radio Vaticano hace dos años que las monjas de Estados Unidos muestran una sospechosa “mentalidad secular” y un “espíritu feminista”.

Mary Johnson se unió  a los 19 años a las Misioneras de la Caridad,  grupo conocido comúnmente como las Hermanas de la Madre Teresa de Calcuta. Rebautizada Hermana Donata y después de pasar veinte años de  misionera, Mary abandona la orden y publica un libro de memorias revelador y controvertido: Una sed insaciable. Disputas teológicas, un sistema de normas cada vez más rígido, y una relación amorosa con un sacerdote; además de mostrar a la Madre Teresa como un ser humano normal y corriente más que como a una Santa.Lo que importa en el mensaje del libro de Johnson es el hecho de que la visión y la gestión de las Misioneras de la Caridad fueron alejándose de sus propias creencias y valores, y tras intentar encontrar su lugar entre ellas, tomó la decisión de irse al cabo de dos décadas de servicio.

Después de dejar a las hermanas en 1997, Johnson completó una licenciatura en Inglés en la Universidad Lamar y un MFA en Escritura Creativa en el Goddard College. También se casó. Siendo una  profesora muy respetada y una oradora pública, Johnson ha dirigido retiros, talleres, clases y sesiones de formación de diversa índole durante casi treinta años. Más recientemente ha enseñado escritura creativa e italiano para adultos y es directora creativa de los retiros para mujeres escritoras de la Fundación Una Habitación Propia.

En palabras de  Johnson:

Me dijeron que el mayor uso de mi intelecto era su rendición incondicional a la obediencia, mis superiores me dirían siempre lo que Dios quería de mí. Finalmente, llegué a ver que el anti-intelectualismo y la rígida separación del mundo de las Misioneras de la Caridad  retrasó  el crecimiento de nuestro trabajo y el desarrollo de cada hermana. “

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