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Observados

En este mundo en que vivimos, si te gustan las mujeres, estás de suerte. Las vas a ver por todas partes. En portadas de revistas, en anuncios, en el cine, la televisión, en los videos musicales y eventos de todo tipo. Te las vas a encontrar donde quiera que vayas como objetos decorativos o sexuales. Si te gustan las mujeres, vas a disfrutar muchísimo con la imagen de su cuerpo desnudo, idealizado, pasivo y de apariencia moldeable para satisfacer tus deseos y necesidades. Si te gustan las mujeres, y además, lo haces público, en la mayoría de los casos la sociedad aplaudirá tu elección y justificará tu deseo sexual hacia ella como algo casi irremediable.

Pero ¿Qué ocurre si te gustan los hombres? Pues que vas a sentirte discriminado de una manera o de otra. Es como si no te invitaran a la fiesta. O como si te invitaran, pero nadie hablara contigo. Como si la canción no te la dedicaran a ti. Te sientes ignorado. Casi nadie te alude. Mucha gente a la que le gustan los hombres ni siquiera es consciente de esta problemática y vive sumida en un limbo de obediencia. Otra lo sabe pero se resigna. Por suerte hay gente consciente y curiosa, que busca y progresa, auque tiene que superar algunos obstáculos.

Si eres mujer y te gustan los hombres, te pueden reprimir haciéndote sentir tan culpable como a Eva pecando en el jardín del Edén o a Pandora pecando de curiosa. Si buscas ser complacida por un hombre te expones a que te acusen de buscona o fácil, pues a la mujer se la ha castigado desde hace miles de años por buscar su propia felicidad y tomar el mando y la iniciativa en su vida. Si eres mujer heterosexual y buscas algún tipo de imagen erótica o pornográfica para excitarte con chicos, lo vas a tener muy difícil, porque los del porno convencional no suelen ser atractivos para las mujeres y además la manera denigrante en la que están dirigidas las actrices desmotiva y resulta imposible identificarse con ellas. Por este motivo muchas mujeres acaban descubriendo la pornografía gay: una industria que muestra actores con físicos espectaculares, con varios subgéneros donde se representan distintos estilos de chico y lo más importante, donde ninguna mujer es cosificada, lo que relaja y permite disfrutar de la escena con objetividad. Quizá sea el encuentro con la pornografía gay lo que hace que las mujeres se den cuenta de que, efectivamente, les falta un universo similar.

Y si eres hombre y te gustan los hombres, sí que vas a tener un montón de material hecho exclusivamente para ti, como la pornografía que acabamos de mencionar, un sinfín de arte, cine, lugares de ocio y desahogo y entre tu gente no se te va a censurar por ser un buscón, como en el caso de las mujeres. Pero el gran problema del hombre homosexual es que es la antítesis del patriarcal y como tal va a ser perseguido con homofobia. Una sociedad que define al hombre basándose en cuánto desea a la mujer va a estar en constante conflicto con la homosexualidad.

Y es que el patriarcado y la religión llevan siglos entrenando a la mujer para que sea la compañera sumisa, hermosa y complaciente del hombre, convirtiéndola en la representante de lo sexy, como si tuviese el copyright del concepto. Este constructo machista ha escrito la historia desde el punto de vista masculino heterosexual, ignorando todo lo que fuese en detrimento de su dictadura. Es el hombre quien ha poseído el derecho a ser entretenido, servido, excitado y complacido por la mujer, que por el contrario más que derechos ha tenido deberes de súbdito. Tremendamente injusta realidad para todos aquellos que son conscientes de que la belleza no es inherente a un género sino a una persona y que además se excitan con hombres: desde el principio de los tiempos, leyendas de jóvenes hermosos encandilaron a mujeres y hombres por igual. Varones que no pasaron a la historia por sus actos heroicos sino por su belleza y su capacidad de enamorar a sus amantes.

En conclusión, si la mujer heterosexual quiere dejar de sentirse un objeto pasivo ha de convertirse en un sujeto activo. Es decir, tiene que buscar su propia aventura, su propio placer, manifestar sus deseos y construir un mundo en el que sus necesidades se vean satisfechas.

Ante esta situación, Marta Monrabal nos presenta Observados, su primer proyecto audiovisual. Doce escenas que nos muestran a mujeres observando a hombres en diversas situaciones. Algunas de ellas son estereotipos sociales invertidos, como el pintor y la musa, el fotógrafo y la modelo, o el clásico voyeur que espía a una mujer en su intimidad. Observados propone a las mujeres que observen con libertad el mundo que les rodea y a los hombres. Que busquen y se deleiten con la belleza masculina. Y si no encuentran su ideal, que lo inventen. Que creen su propio universo, que se expresen. Que se conviertan en seres libres que desean y buscan la felicidad y el placer.

Los Chicos Cupido de Kylie

Cupid Boy es uno de los temas del álbum Aphrodite, de Kylie Minogue, publicado en el 2010. A pesar de que en el vídeo clip oficial vemos a la cantante exhibiendo su cuerpo constantemente, en el show en directo de la gira Aphrodite World Tour del 2011, ocurre algo diferente y muy motivador:  los que seducen con  sus cuerpos expuestos de curvas perfectas son ellos, los fabulosos bailarines. Kylie aparece como una diva bajando las escaleras, con un vestido steam punk/burlesque que le deja muy poco al descubierto, y es ayudada por un grupo de esculturales bailarines vestidos sólo con un sexy slip negro, unas botas y un sombrero. El modelo catalán Andrés Velencoso, con el que Kylie tuvo una relación, aparece en las proyecciones del fondo.

La temática del álbum y del show está obviamente basada en la cultura y mitología griegas: además de la alusión a Afrodita y Cupido, la estructura principal del escenario está inspirada en el Partenón y la vestimenta y accesorios relacionados se van cambiando durante el repertorio del concierto.

A continuación el espectáculo en directo de Cupid Boy.

La Lencería Cautivadora de Andy Shane

“Captive” es el título de esta sesión de fotos realizada por Bell Soto, fotógrafo neoyorquino, quien ha sabido retratar al modelo canadiense Andy Shane con un diseño de lencería provocativa y original.

La Mirada Hipnótica de Freddie Rayner

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Freddie fue descubierto vistiendo el uniforme de su escuela, esperando el autobús en su ciudad natal, Edimburgo (Escocia).

Altura: 191cm

Fecha de nacimiento: 29 de Junio 1992

Nacionalidad: Británica

Grupo étnico: Caucásico con un poco de Indio

 

DSQUARED2: Moda Sexy al Cuadrado

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Dean y Dan Caten, cuyo apellido real es Catenacci, son hermanos gemelos, diseñadores de moda y los fundadores y propietarios de DSQUARED2. Ambos son abiertamente gay y disfrutan vistiéndose de drag, como han hecho en su última campaña publicitaria Behind the Mirror. Diseñan prendas y productos para hombre y mujer y son famosos por hacer shows sensuales y elaborados en sus desfiles. En una pasarela del 2005, Cristina Aguilera terminó desnudando a los modelos. En Enero del 2010, su show de la colección de hombre otoño/invierno en Milán, estuvo protagonizado por  Bill Kaulitz descendiendo desde el techo en una jaula al estilo Rocky Horror Picture Show.

Britney Spears, Madonna, Bill Kaulitz, Justin Timberlake, Ricky Martin, Nicolas Cage y Lenny Kravitz son algunos de los famosos que se han vestido con sus diseños. Los hermanos Caten aparecen también en el video de Fergie “Clumsy” y en  “I Gotta Feeling” de The Black Eyed Peas . También tienen su propio programa de radio llamado “Dean and Dan on Air: Style in Stereo” donde se escucha música variada y entrevistas a famosos, entre otros programas.

En el 2003 Dsquared2 recibió el premio “La Kore”, considerado el “Oscar” del mundo de la moda italiana, como los diseñadores más originales. También, ese mismo año, Dean y Dan Caten fueron nombrados “Hombres del Año” por la revista GQ de Estados Unidos como la Mejor Revelación de equipo de diseño.

La campaña premiada fue filmada por Steven Klein y protagonizada por Naomi Campbell y Joseph Sayers.  Se inspiró en cintas porno vintage y prendas rockeras de cuero para ellas. A continuación, las fotografías de la campaña publicitaria que causaron un gran revuelo entre la audiencia más puritana, a la que nunca le gusta ver a una mujer dominante rodeada de hombres hermosos.

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Los Hombres-Geisha de Japón

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Entre las muchas caras de Japón que occidente ignora, se encuentra, increíblemente desapercibida, la de la prostitución masculina. Pero no la homosexual, que también la hay como en cualquier lugar, sino la que sirve a las mujeres. Estamos hablando del gigoló o el host de Japón.

El Host

Atender a las fantasías románticas femeninas es una profesión que motiva a muchos jóvenes ambiciosos a entrar en el mundo del hosting. Con edades comprendidas entre los 18 y los 30 años, vienen a buscar trabajo a estos clubes con el fin de ganar dinero, para, por ejemplo, costearse su educación, pagar las deudas propias o de la familia, hacer planes para el futuro, etc. Mediante el uso de sus cuerpos, sus caras y su apariencia consiguen un nivel de vida que jamás les daría una empresa corriente trabajando de 9 a 5.  Muchos chicos, después de estudiar una carrera universitaria, deciden que su futuro esta en el hosting en lugar de en una empresa.

Algunos de estos jóvenes son celebridades, apareciendo en la televisión, escribiendo libros e incluso asesorando a los mejores hombres de negocios sobre cómo crear un argumento de venta convincente.

Su Aspecto tumblr_ljznpckTsa1qj4h7oo1_500

El canon de belleza moderno exalta el carácter andrógino del hombre, con el cabello siempre largo y con frecuencia teñido, con cortes en capas y mechones estudiados que caen por la cara imitando los personajes del manga. Para vestir, por lo general llevan traje negro y camisa (el traje blanco está reservado para el host nº 1, o un host en el día de su cumpleaños), y zapatos o botas de cuero puntiagudos, además de diversos accesorios de moda para atraer la atención de las clientes. Los hosts pueden gastar más de 750 € mensuales en ropa.  Por otra parte existe un día llamado “día de su propia ropa (shifukudee 私服 デー) durante el cual los chicos pueden vestir de manera informal. Recientemente, clubes de gigolós donde los chicos se visten con ropa de “todos los días” han surgido y su éxito aumenta más y más cada día.

Convertirse en Host

Cuando la clienta llega al bar, en primer lugar, se le da un catálogo con una foto de cada chico en una especie de “menú de hombres” (menyû otoko 男 メニュー) Hay varias categorías de chicos, por lo que la cliente tiene la opción de elegir su tipo preferido de hombre (chico malo, afeminado, romántico, cómico). Los hosts adoptan el nombre de un personaje histórico, o de manga o anime, con el que se identifican para reflejar su personalidad. Es normalmente la personalidad la que determina la elección final del chico, por encima de la belleza. Las damas toman sus decisiones y, finalmente, pueden “pedir”. La primera visita es gratuita, y pueden “probar” un rato con todos los que quieran. Pero en la segunda visita, debe elegir sólo uno. Este “host asignado” por lo tanto, recibe un beneficio por todo lo que consume su cliente en el club. Sin embargo, una regla muy importante entra en juego una vez que la cliente ha hecho su elección: el gigoló se convierte en su “host designado” y ya no tiene el derecho de cambiar (a menos que tenga razones válidas). Si la cliente muestra interés por otro chico que no sea su asignado, no está bien visto y se considera casi como una traición. Un host puede tener más de 30 clientes.

Los hosts más solicitados pueden ganar hasta 5.000 dólares al mes, sumando el relativamente pequeño sueldo fijo a un porcentaje de las bebidas consumidas por las clientas. Entre ellos, la competencia es dura, porque los hosts más populares pueden ganar hasta decenas de miles de dólares al mes. Por supuesto, cuanto más consuma la cliente, más dinero para el host, por lo que el propósito del gigoló es motivar tanto como sea posible a su cliente para que beba. Para ello, el chico debe ser lo más atento que pueda con su dama: encenderle el cigarrillo, tener una conversación interesante, escucharla, divertirla, hacer que se sienta valorada etc. Para ser un buen host el chico debe ser totalmente sumiso a su cliente. Pero a medida que el host va ganando popularidad y entra en el ranking de los mejores, pasa de ser “esclavo” a “rey”.

A pesar de todas las atenciones que la cliente recibe, el sexo con el host ocurre en contadas ocasiones. Algunos hosts muy populares pueden permitirse sexo con sus clientas sin perderlas, pero para el host medio tener sexo con la cliente puede poner en peligro su trabajo, ya que puede que ella, satisfecha tras conseguir su objetivo, cambie de club en busca de otro chico. Por esta razón los hosts evitan el sexo a toda costa, aunque a veces los chicos son tentados por sus clientas habituales.

El “Nanpa”

Los hosts trabajan de lunes a sábado. Si una hora después de la apertura no hay ningún cliente, los hosts recurrirán al Nanpa (ナンパ) (arrastre):  se van del club a la calle, y pasean por los alrededores en busca de clientas, llamando la atención de las chicas que pasan con señas y repartiendo catálogos del club, con descuentos e invitaciones. Estos folletos informativos exponen a todos los chicos que trabajan en el club, especificando los diferentes rangos y popularidad. Cada chico tiene junto a su foto sus datos personales, como altura o signo del zodiaco, y su seudónimo ayuda a las chicas a hacerse una idea de su personalidad.

Aspectos Negativos del Trabajo de Host

Aunque en algunos clubes se realizan constantes castings para seleccionar a los mejores chicos, cualquiera puede convertirse en un host, por lo que no siempre es necesario tener un físico de ensueño para ser contratado en uno de estos clubes. Sin embargo, aquellos jóvenes con un físico menos atractivo lo tendrán más difícil para trepar y crearse buena fama entre las visitantes, y como el sueldo del  host va en base al consumo de sus clientas, su salario será muy bajo y por lo tanto “el  host poco popular” eventualmente podría resignarse y dejar la profesión.

Pero la realidad acaba siendo más difícil de lo que muchos chicos esperaban. Después de varios meses en el negocio, algunos jóvenes han sido incapaces de hacer que ninguna cliente volviese para estar con ellos y su vida está lejos de ser glamorosa. Puede que vivan en zonas algo deprimidas y ganen sólo 4.000 yenes por noche; algunos no pueden permitirse el lujo de tomar un taxi a casa después de que el club cierre alrededor de la una de la madrugada. Aún así, las esperanzas de estos chicos siguen siendo altas. Para muchos su sueño es ser “el número uno”.

El trabajo de host en Japón es, evidentemente, un trabajo muy difícil física y moralmente.

Físicamente porque los host beben mucho mientras trabajan, cuando la cliente compra una botella ellos deben beber hasta vaciarla, ya que beben a la salud de la mujer. Si el chico está demasiado borracho y se siente mal, entonces va al baño y vomita, y tras una breve pausa vuelve a la escena. Así que, con esta rutina, el hígado y la salud en general se resienten.

Moralmente ya que el objetivo de esta institución es vender sueños, ofreciendo diversión y amando a mujeres de forma “virtual”. A través de lo que se conoce como “mentira galante”, los hosts suelen cambiar de personalidad de acuerdo a su próxima cliente si prefieren un rasgo particular. Algunos chicos incluso dejan de creer en el amor después de ejercer esta profesión.

El Estigma

Cuando un host se hace muy popular en un club, es muy difícil que dimita. Si intenta dejar el club y encontrar otro tipo de trabajo, lo mejor es esconder que ha trabajado anteriormente como host, pero podrían hacerle chantaje. Aunque para algunas empresas, como las del mundo de la moda, las ventas, la peluquería o el cine, este detalle no es un problema.

Los Clubs

db612a9dLos clubs de hosts forman parte del Mizu Shobai o “mercado del agua” (eufemismo tradicional para el negocio del entretenimiento nocturno en Japón). En el pasado tenían mala reputación, pero con el tiempo estos mujeriegos de carrera y los clubes en los que ejercen su oficio (hosuto kurabu ホスト クラブ) han sacudido este estigma negativo. Ahora, muchas mujeres jóvenes y de edad madura consideran estos clubes como algo positivo y de moda. Cientos de estos clubes han surgido en Kabukicho en Tokio y otras zonas del centro, donde gozan de un negocio exitoso incluso con el desafío de la recesión.

El primer club de hosts japonés abrió en Tokio en 1966. Hay clubes en los lugares más populares de Japón, principalmente Kabukicho 歌舞 伎 町, Umeda 梅田, Shibuya 渋 谷 o 难 波 Namba en Osaka 大阪.

El Smappa es uno de los más famosos clubes de hosts del Red Light District de Kabukicho, en Tokio. Inaugurado en 1996, lleva muchos años dando empleo a hombres jóvenes, para acomodar y satisfacer los deseos de una clientela exclusivamente femenina.

Normalmente la primera noche no se paga para las nuevas clientes y el sistema  tiene como objetivo fomentar que las mujeres vuelvan. Pero en otros clubes más lujosos la primera vez  puede costar alrededor de 3000 yenes (unos 23 €) incluyendo bebidas básicas. A partir de la segunda noche, el host asignado entra en juego y, por tanto, la mujer debe pagar su compañía, que suele costar una media de ¥ 5,000 (~ 38 €) por hora, 3.000 yenes (~ 23 €) para reservar una mesa y ¥ 7,000 (~ 53 €) para una mesa VIP.

El interior de los bares está cuidadosamente diseñado, todo debe ser perfecto y lo más cómodo posible para asegurarse que la cliente está a gusto. Suele haber confortables sofás de cuero y luces tenues colocadas estratégicamente para crear una atmósfera de ensueño.

Jerarquía

Muchos clubes de gigolós tienen a Yakuza como dueños. En la jerarquía del club, hay un “jefe” que es el propietario, a menudo un Yakuza, uno o dos gerentes, y luego los host, comenzando con el nº 1, -el más popular- hasta el más principiante. Un host popular, que ha hecho una buena carrera, podría abrir su propio club, mientras que otros solicitan la ayuda de los Yakuza para  convertirse en propietarios.

El Champán Call y el Champán Tawa

Cada vez que la clienta compra una botella de champán y paga una ronda, se realiza el “Champán Call”  (Shanpan coru シャンパン コール). Para este ritual, todos los hosts se reúnen alrededor de una mesa o escenario para abrir la botella, montando una especie de show en el que charlan o cantan liderados por un host que habla por un micrófono. Primero bebe la cliente de la botella,  luego llega el turno de su anfitrión oficial y finalmente todos los demás hosts. Cuando beben se colocan una toalla debajo de la barbilla para evitar mojarse. Este ritual varía bastante de un club a otro.

En ocasiones especiales, se realiza la “torre de champán” (Shanpan Tawa シャンパン タワー). Para este ritual, los vasos son colocados en una pirámide y el champán se vierte en el vaso en la parte superior de modo que se extiende de vaso en vaso hasta llenar todos. Una torre de champán requiere al menos seis botellas, pero para una gran pirámide de siete filas de vasos, puede ser necesario 20 botellas. El precio a pagar para disfrutar de esta torre de champán es 1 a 2 millones de yenes (alrededor de 7500-15 € 000) en función de la calidad de champán seleccionada.

El precio de un consumo mínimo es de 1000 yenes (~ € 7.50), y puede alcanzar hasta 3 millones de yenes por una botella de champán. Los vinos  y el champán franceses son generalmente las bebidas más consumidas. Si la cliente no tiene suficiente dinero, puede apuntarlo a su cuenta y pagar otro día (掛け売り). Para ello, se hace una copia de la tarjeta de crédito de la clienta, y se apunta su dirección y número de teléfono. En este caso, es el host el responsable de cobrar.

Las Clientas

En Occidente nos suele sorprender que una mujer gaste dinero para obtener los servicios de un hombre. Esto suele ocurrir por que nos parece imposible que una mujer esté “desesperada” por la compañía masculina, actitud que en nuestra cultura pertenece más bien al hombre, el cual se “desahoga” con prostitutas desde tiempos inmemoriales.

Pero hay que tener cuidado con la interpretación que hacemos de las clientas japonesas de los clubes de hosts; podríamos estar aplicando una perspectiva occidental, o lo que es lo mismo, cometiendo el error de ser etnocentristas. El extremo oriente, es obviamente, una cultura lejana a la nuestra y muy diferente. Debemos pues entender las influencias que han llevado al nacimiento del fenómeno del host en Japón. Entre las más importantes, encontramos el concepto de masculinidad y la industria del manga y el anime.

Por un lado, Japón carece de la frase “el hombre y el oso cuanto más feo más hermoso”. La propia fisonomía de los varones nipones -de piel tersa, casi imberbes, esbeltos y no muy grandes- y sus costumbres elegantes y respetuosas, convierten al hombre japonés (y al oriental en general) en susceptible de ser muy hermoso.  Podría decirse que no hay tanta diferencia física entre hombre y mujer como en Occidente.

Por otro lado, la industria del manga y el anime son conocidas por crear héroes y personajes masculinos atractivos para las mujeres, con tendencia a la androginia y la sensualidad.

Todo esto permite a los japoneses poder sentirse atractivos y exhibirse como objetos de belleza delante de las mujeres sin ningún tipo de prejuicio.

Mujeres en Busca del Chico Ideal OLYMPUS DIGITAL CAMERA

La edad promedio de las clientas es de 25 a 40 años y casi siempre son japonesas, aunque excepcionalmente algunas extranjeras visitan los clubes.

Existen tres tipos mayoritarios: mujeres casadas y ricas, prostitutas que acuden para encontrar consuelo al pasarlo mal en su propio trabajo y las groupies de hosts, chicas muy jóvenes que no dudan en ahorrar para poder permitirse a su chico favorito.

En cualquiera de los tres casos, el procedimiento es el mismo: la mujer idealiza a su chico, lo busca y lo elige en un menú a la carta. Incluso el chico se esforzará por ser como ella quiere que sea, por complacerla al máximo. Con lo cual, observamos que la mujer acude en general para soñar, para construir un mundo virtual perfecto que además la divierte y le hace olvidar las penas. El host se convierte en su animador personal, en un personaje de manga de carne y hueso que le dice lo que quiere oír. Pero a diferencia del mundo real, aquí el sexo no es importante, de hecho está casi prohibido y en muchos casos termina siendo un problema. Por eso mismo la tensión sexual entre host y clienta se mantiene en un pulso difícil, cosa que acrecienta la pasión.

En ocasiones, los hosts también reciben visitas de hombres homosexuales, cosa que no supone ningún problema.

Prensa, TV, Manga y Anime Relacionados

Muchos hosts utilizan la revista Mens Knuckle como referente, para mantenerse al tanto de noticias relacionadas con los clubes o seguir la moda de nuevos cortes de pelo.

Las series televisivas Jotei, Yaoh, Teioh, Giragira y Vampire Host tratan el tema de los hosts en Japón.

The Great Happiness Space: Tale of an Osaka Love Thief  (El gran espacio de la felicidad: la historia de un ladrón del amor en Osaka) es un documental  dirigido por Jake Clennell en el 2006, que describe un club de hosts en Osaka. Los hosts  y sus clientas son entrevistados acerca de la naturaleza de estos clubes y de las razones de las mujeres para visitarlos.

El manga y la animación Ouran High School Host Club lo refleja con humor.

 

Metrosexual. El Hombre Que se Gusta a Sí Mismo

El término metrosexual describe la tendencia en el hombre actual de preocuparse por su estética y estilo de vida independientemente de su orientación sexual. Un metrosexual es un hombre que trabaja y diseña su imagen y se caracteriza por gastar en cosméticos y ropa bastante más que la media.  El prefijo metro proviene de metrópoli y refleja que se trata de una tendencia principalmente urbana; el típico metrosexual es joven, con poder adquisitivo, vive cerca de las grandes metrópolis donde se encuentran las mejores tiendas, clubes nocturnos, gimnasios y peluquerías. El narcisismo juega un papel importante en el desarrollo de la metrosexualidad.

La palabra “metrosexual” fue inventada en Inglaterra por Mark Simpson en 1994;  inventó un nombre para definir algo que ha existido durante mucho tiempo pero que ahora se está haciendo más común. Hombres que no tienen vergüenza de usar cremas para la cara, cuidar su pelo, vestir a la ultima moda. A pesar de que esto ha existido siempre, ahora parece que muchos hombres se sienten “liberados” de la imagen tópica de “macho” que ha caracterizado al varón por siglos. Este nuevo varón posiblemente está en contacto con su parte femenina sin temor a exteriorizarlo. Lo que importa es que se gusta a sí mismo y no tiene miedo de hacerlo saber o de manifestarlo de forma evidente.

El Mensaje Gay

La comunidad gay se ha ido abriendo camino entre la sociedad patriarcal machista,  lanzando un mensaje importante a los heteros. La creciente aceptación de los homosexuales ha facilitado la influencia de estos en los hombres tradicionales, estoicos, conservadores y aburridos, que han ido adaptándose a las nuevas tendencias masculinas, y al cuidado de su aspecto con cosméticos y depilación.

La metrosexualidad convierte a sus seguidores en objetivo principal de las tiendas, los medios y compañías de publicidad. Los cosméticos ahora se especializan en las necesidades masculinas y todo un universo del hombre nuevo nos acosa en las vallas publicitarias y la televisión.

A lo largo de la historia se han utilizado otros términos para referirse a características hasta cierto punto equivalentes. Por ejemplo, los vocablos petimetre y dandy hacen alusión también a la preocupación por el aspecto personal, aunque lo vinculan con cierto componente de afectación. El Yuppie de los 8O, aunque también materialista y moderno, estaba mas asociado con inversiones en Bolsas de Valores, compra de coches y mantenerse a la vanguardia en tecnología. El término retrosexual simbolizaría lo contrario de metrosexual, con el hombre tradicional que gasta e invierte el mínimo tiempo posible en su imagen.

Y el Avance Continua: La Venida del Metroemocional

Rosetta Forner nos explica en su libro “En busca del hombre metroemocional“:

¿Pueden los hombres amar? ¿Han renunciado las mujeres a la posibilidad de tener un hombre que las ame y por eso se han apuntado al carro de fomentar hombres metrosexuales, por aquello de «si no puedes tener un hombre que te ame, al menos ten un bello ejemplar que adorne tu casa»?

El hombre metroemocional seria aquel que es más sensible desde una perspectiva psicológica, no física: Cariñoso, tierno, amable, culto, responsable, maduro, sensible y emotivo. Un hombre que sabe hablar de sus emociones y las expresa sin prejuicios, llorando si es necesario. No es machista, ni sexista, no apoya el dualismo masculino-femenino, no siente la necesidad de ponerse por encima de las mujeres, las respeta y las admira, y puede ser amigo de ellas, las comprende. Le gustan las mujeres inteligentes, incluso mas que el, e independientes y cultas. No le interesan ni los romances solo por sexo ni las mujeres frívolas.

Por suerte este tipo de hombres ya se encuentra entre nosotros, aunque no en abundancia. Este mundo en constante conflicto moral y político debilita cualquier progreso humano, sobre todo por la interacción con sociedades más atrasadas como las de oriente medio, en las que la homosexualidad es un crimen, las mujeres son objetos y los hombres deben llevar barba.